Del primer mensaje a producir tu propia energía: el proceso completo, los plazos reales y lo que incluye tu presupuesto cerrado.
Con tu factura de la luz y tu dirección analizamos tu consumo real, la orientación de tu tejado y las sombras. Con eso dimensionamos la instalación: ni más paneles de los que necesitas ni menos de los que te compensan. Recibes un presupuesto cerrado por escrito: equipos, obra, legalización y plazos.
En la mayoría de viviendas unifamiliares la obra se hace en una sola jornada: estructura, paneles, inversor y conexión. Instaladores autorizados, equipos de primeras marcas y garantía oficial de fabricante y de instalación. Sin cortes de luz prolongados y sin obras en tu casa más allá del tejado y el cuadro eléctrico.
Boletines, registro de la instalación, activación de la compensación de excedentes (la energía que no consumes se descuenta de tu factura) y solicitud de las subvenciones y bonificaciones que apliquen en tu municipio. Tú no tocas un papel.
Desde el primer día ves tu producción en el móvil con la app del inversor. El mantenimiento de una instalación residencial es mínimo: los paneles se limpian con la lluvia y los equipos van garantizados por años.
Una instalación residencial típica parte de unos 4.000 € (8 paneles), según tu consumo y tu tejado. Con un ahorro medio del 50-70% en la factura, la mayoría de instalaciones se amortizan en 4-7 años — y duran más de 25.